Fé
Dicen que lo último que se pierde es la Fe. Esa debe ser la razón por la que lo sigo intentando. Tengo que estar donde mi acupunturista a las 12h00 y sin embargo, aquí sigo, pegada a la silla como si no quisiera irme. Creo que no quiero irme y a la vez, quiero salir corriendo por temor a ver qué sale.
Dicen que hay muchas maneras de escribir. Dicen que algunos, los ordenados como Vargas Llosa, se sientan religiosamente todos los días a escribir. De ocho a cinco. De nueve a seis. Hay otros, como García Márquez, que después de muchas promesas a la familia, encuentran finalmente el tiempo para salir de vacaciones y olvidarlo todo. Las responsabilidades, el tiempo con los amigos, la capacidad de escribir. Dejan todo, trepan a la familia en el auto y se van a disfrutar la vida. De pronto, camino a esa vida, les cae la ficha. Ven un letrero y lo saben, hay algo que está listo para ser puesto en papel. Tanto darle vueltas y tenía que ser ese letrero, el que vieron de camino a las tan esperadas vacaciones familiares, lo que hizo que llegara el momento. Frenan de golpe, giran el timón y en medio de quejas y gritos ya están de vuelta a ese lugar en el mundo donde saben cómo ponerlo todo afuera. Esos saben que el escribir es siempre más fuerte que uno y se dejan dominar y lo disfrutan.
Todavía no se cuál de esas soy yo. Todavía no se si lograré ser escritora. Pero hoy me levanté, contenta por el diseño del nuevo blog (y porque aquí la gente te lee y comenta) y con las justas si acepté ir al baño antes de sentarme a escribir más entradas. Anoche estuve hasta tarde creando páginas y editando lo que importé del blog anterior. Es divertido respirar a la par de algo que estás creando. Es divertido respirar cuando sabes que estás creando algo. Es divertido crear, te devuelve el aire.